Estamos viviendo uno de los peores momentos de la democracia en España; en todos los sentidos. Nos recortan los derechos sociales, el partido en el poder está inmerso en un fabuloso escándalo de corrupción del que se niegan a hablar, aterriza en Madrid un mafioso ultrasionista para convertirnos en el centro europeo del blanqueo de capitales, y un larguísimo y conocido etc. de circunstancias.
Pero todo esto ya lo sabemos, y lo peor es que ni siquiera nos sorprende (al menos a mí).
Lo que sí me sorprende es la actitud de todos los que estamos cabreados con esta situación.
Somos un colectivo tan heterogéneo, que a veces parece que nos molesta más cualquier mínima discrepancia con quienes coincidimos en un 90% de los planteamientos, que la gran masa de mierda que tenemos enfrente.
Un ejemplo lo tenemos en la recogida de firmas en change.org que inició Pablo Gallego y que ha conseguido más de un millón de apoyos. ¡Más de un millón! Y las respuestas que leo por parte que está de acuerdo con que debería dimitir hasta el apuntador en el PP vienen a decir "eso no vale para nada", "muchas firmas son falsas", "lo que hay que hacer es actuar", "sí, haced click que con eso vais a arreglar el mundo", y un sinfín de comentarios por el estilo.
Puedo estar de acuerdo en que un click no cambia nada, o en que hay que pasar a la acción real, pero en lo que no puedo estar de acuerdo es en el desprecio por una iniciativa de una persona física, que ha conseguido que mucha gente (lo mismo me da 1 millón que 500.000) tome conciencia de que no están solos en su cabreo. Nos hace falta saber que tenemos apoyos, que somos muchos, que hay posibilidades de éxito, para implicarnos en proyectos.
Lo que me cabrea es que no hay algo que sea "La Izquierda", sino que hay tropecientas izquierdas fratricidas e intransigentes que no están dispuestas a ceder ni un ápice en su corpus ideológico. Y así sí que no vamos a ninguna parte.
Personalmente no trago a equo, como otra gente no traga a algunos sectores de IU o a algún sindicato, pero no dejo de reconocer que tengo más puntos de unión con cualquiera de ellos que con el infame PP. Y estoy dispuesta a tragarme el cabreo por la indefinición de equo en cuanto a las pseudociencias, si puedo constituir un frente conjunto ante las atrocidades económicas, ambientales y sociales que nos vienen encima.
Entiendo que haya quien no trague a Garzón, pero me pregunto ¿es útil que Garzón se posicione con un frente de izquierdas? Y encuentro muchos más elementos para el sí que para el no.
@jorgegcastano ya apuntaba hace algunos días en la dirección de afrontar los retos conjuntamente. Yo estoy completamente de acuerdo.
Prefiero tragarme un sapo que todo un lodazal.
viernes, 8 de febrero de 2013
martes, 5 de febrero de 2013
Dilema moral
¿Qué hacer cuando entiendes por qué alguien toma una decisión que va contra tus principios?
Conozco a una persona mayor, de esas que se han pasado toda su vida trabajando más horas que el reloj para sacar a su familia numerosa adelante. Hoy por hoy es pensionista, con una de esas pensiones exiguas que sabemos que no dan para mucho. Lo que le permite un poco de desahogo es el alquiler de una vivienda en la que vive una familia desde hace bastantes años. Hace algún tiempo esa familia pasó por un mal momento y dejó de pagar 3 meses de alquiler, lo que supuso una merma en los ingresos, pero se capeó como se pudo.
Ahora, esa familia vuelve a pasar por un mal momento. Deben otros 3 meses de alquiler. Y la persona mayor tiene una situación complicada, ya que, por un lado, le da pena la familia que no puede pagar, y por otro, siente que trabajó y adquirió esa vivienda para tener una vejez holgada.
¿Cuál es la salida a esta situación? Un/a pensionista no es un banco y necesita los ingresos que le proporciona el alquiler de la vivienda. Una familia con una niña pequeña no puede verse tirada en la calle sin recursos.
¿Y quién es culpable de la situación?
Me puedo imaginar a la PAH parando el desalojo, y lo comprendo. Pero también creo que es perverso criminalizar al pequeño ahorrador por defender lo que tiene.
Es un dilema moral, en el que comprendo a las dos partes, y tomar partido se vuelve muy difícil.
¿Realmente es la ciudadanía de a pie la que tiene que hacerse cargo de las consecuencias de un sistema perverso? ¿No tienen nada que decir los organismos públicos?
Menudo asco...
Conozco a una persona mayor, de esas que se han pasado toda su vida trabajando más horas que el reloj para sacar a su familia numerosa adelante. Hoy por hoy es pensionista, con una de esas pensiones exiguas que sabemos que no dan para mucho. Lo que le permite un poco de desahogo es el alquiler de una vivienda en la que vive una familia desde hace bastantes años. Hace algún tiempo esa familia pasó por un mal momento y dejó de pagar 3 meses de alquiler, lo que supuso una merma en los ingresos, pero se capeó como se pudo.
Ahora, esa familia vuelve a pasar por un mal momento. Deben otros 3 meses de alquiler. Y la persona mayor tiene una situación complicada, ya que, por un lado, le da pena la familia que no puede pagar, y por otro, siente que trabajó y adquirió esa vivienda para tener una vejez holgada.
¿Cuál es la salida a esta situación? Un/a pensionista no es un banco y necesita los ingresos que le proporciona el alquiler de la vivienda. Una familia con una niña pequeña no puede verse tirada en la calle sin recursos.
¿Y quién es culpable de la situación?
Me puedo imaginar a la PAH parando el desalojo, y lo comprendo. Pero también creo que es perverso criminalizar al pequeño ahorrador por defender lo que tiene.
Es un dilema moral, en el que comprendo a las dos partes, y tomar partido se vuelve muy difícil.
¿Realmente es la ciudadanía de a pie la que tiene que hacerse cargo de las consecuencias de un sistema perverso? ¿No tienen nada que decir los organismos públicos?
Menudo asco...
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